Hace unos aƱos, mi esposo y yo le escribimos esta carta a nuestro pastor sobre la crianza y disciplina de los niƱos. Por fin, llegamos a traducirla al espaƱol.
Estimado Pastor,
Estamos muy agradecidos por todas las maneras en que Ud. nos ha ayudado a conectar de una manera mĆ”s cercana con Dios. Esto, por supuesto, ha tenido una profunda influencia en nuestra manera de criar a los niƱos. Sin embargo, a la luz de un sermón reciente, nos gustarĆa presentarle una visión cristiana alternativa de disciplinar a los niƱos. Los cristianos, por supuesto, son probablemente los mĆ”s fuertes defensores de los castigos fĆsicos en los EEUU. Es, segĆŗn dicen, su derecho dado por Dios -- es lo que la Biblia enseƱa. Esto es exactamente el punto de la discordia y lo que esperamos humildemente refutar.
Tomemos el Antiguo Testamento. Algunos (nuestros hermanos cristianos mĆ”s conservadores) dirĆan que cubre un perĆodo de cerca de 4000-10,000 aƱos, mientras que otros (nuestros hermanos mĆ”s moderados y liberales), dirĆan entre 10.000 hasta millones de aƱos. Independientemente de su punto de vista al respeto, tiene que ser asombroso que no hay ningĆŗn ejemplo de una nalgada en todo el Antiguo Testamento. Esto es especialmente impresionante si tomamos en cuenta el gran porcentaje de los libros del Antiguo Testamento que son mĆ”s narrativos que didĆ”cticos. TambiĆ©n podrĆamos aƱadir que no hay ningĆŗn ejemplo de una nalgada en el Nuevo Testamento, a pesar de que el perĆodo de tiempo es significativamente menor (alrededor de 100 aƱos) y la mayorĆa de los libros es didĆ”ctica y no narrativa. Sin duda, hay algunos pasajes didĆ”cticos en ambos Testamentos que pueden ser interpretados como pro-azotes, sin embargo, pueden ser interpretados desde una perspectiva diferente con buena exĆ©gesis.
¿No es extraƱo que una enseƱanza que estĆ” tan firmemente en manos de tantos creyentes, que no haya ningĆŗn ejemplo en cualquier Testamento? Pero, aunque no hay ninguna ilustración en la narrativa bĆblica de las nalgadas, si es clara y consistentemente enseƱado en pasajes didĆ”cticos, entonces tenemos que aceptarlo como Dios ordenó. En el Antiguo Testamento, los Ćŗnicos pasajes que pueden ser interpretados a favor de las nalgadas se encuentran en un solo libro: Proverbios. Un buen principio hermenĆ©utico es no construir doctrina usando pasajes poĆ©ticos. Los Libros de la SabidurĆa estĆ”n llenos de simbolismo e hipĆ©rbole y son a menudo un obstĆ”culo para los lectores mĆ”s literales de interpretación. La "vara" en estos pasajes de Proverbios que muchos ven como una licencia para azotar es simbólico. Es palabra hebrea que se traduce a menudo como cayado de pastor o cetro de rey. AsĆ que, si Ćbamos a ser mĆ”s literales, una mejor traducción serĆa bate y no ramita! Pero eso no es la intención del autor. Esta vara es un sĆmbolo de autoridad y guianza, como un pastor guĆa a sus ovejas o un rey que rige a su pueblo. Por eso el salmista pudo exclamar con alegrĆa: "Tu vara y tu cayado me consuelan" (Salmo 23:4).
Tal vez mĆ”s importante es el significado de la palabra hebrea para "hijo." En hebreo, es "na'ar," y significa un varón (nunca una niƱa) casi adulto, un joven con mĆ”s de doce aƱos. Hay palabras bien distintas en hebreo para cada etapa de la vida: yeled (recien nacido), yonek (un bebĆ© que solamente toma leche), olel (todavĆa amamanta, pero tambiĆ©n empieza a comer, de seis meses hasta tres aƱos), taph (un niƱo que estĆ” apegado a su mamĆ”, entre cuatro y seis aƱos), elem (un muchacho que estĆ” creciendo para ser fuerte (hasta 12 o 13 aƱos), na'ar (un joven que empieza a separase de sus padres) y bachur (un hombre maduro, listo para casarse).
El libro de Proverbios fue escrito principalmente para los jovenes. Por eso estÔ lleno de consejos y temas apropiados para ellos, como la mujer extraña. No fue dirijido a los nenes chiquitos. Y los versos que hablan de la disciplina usan la parabra na'ar especificamente para ellos, no para los niños menores. Asà que, en hebreo, estos versos hablan de la importancia de la autoridad y guianza en la vida de un joven casi adulto, no de nalgadas para los nenes.
Es un poco extraƱo que las personas que insisten en que los pasajes de un libro poĆ©tico son un mandato, sin embargo, ignoran instrucciones claras de un pasaje didĆ”ctico en la TorĆ” a matar a hijos rebeldes. (Deuteronomio 21:18-21). ¿Por quĆ© la contradicción? Usted afirma que un pasaje es, obviamente, moralmente incorrecto. Consideramos que ambos son moralmente incorrectos, especialmente en vista de la culminación de la revelación progresiva de Dios --- Jesucristo, que nos enseñó, entre otras cosas, que a menos que lleguemos "a ser como niƱos pequeƱos" no podemos entrar en el reino de los cielos ( Mt. 18:3. VĆ©ase tambiĆ©n Mateo 19:14). Implicación: los niƱos estĆ”n mĆ”s en sintonĆa con Dios que los adultos. Lo cual plantea la pregunta: ¿los injustos deben castigar a los justos?
Aunque el Antiguo Testamento es de gran valor, reconocemos que ya no estar bajo la ley cambia la forma en que se aplican algunas de las Escrituras del Antiguo Testamento a nuestra vida cotidiana. AsĆ que, aĆŗn si las nalgadas son algo que enseƱa el Antiguo Testamento, no significa que son aprobadas por el Nuevo Testamento. En el Nuevo Testamento, el Ćŗnico pasaje que se utiliza para apoyar las nalgadas es Hebreos 12:4-6. Volviendo a la lengua original de allĆ, sin embargo, tambiĆ©n cambia el significado a la importancia de la disciplina y la autoridad en la formación de un hijo, no el castigo fĆsico. Ciertamente Dios nos disciplina, pero Ćl no nos golpea fĆsicamente cuando lo hace. Lea el texto. Una exĆ©gesis adecuada muestra que las personas a favor de las nalgadas estĆ”n elegiendo a leer en este pasaje el mismo punto que necesitan para probar su propio punto de vista.
AsĆ que, si la Biblia no nos enseƱa a castigar con nalgadas a nuestros hijos, entonces tenemos que evaluar la disciplina de acuerdo a otros principios que la Biblia sĆ enseƱa claramente. JesĆŗs nos enseƱa que tenemos dos objetivos: (1) amar a Dios con todo lo que somos y (2) tratar a los demĆ”s como nos gustarĆa ser tratados. No implica en ninguna parte que sus palabras no se aplican a la forma en que los adultos tratan a los niƱos. De hecho, las interacciones de JesĆŗs con los niƱos mostraron un esfuerzo especial para darles valor a ellos y a sus sentimientos. TambiĆ©n nos dice que cualquier cosa que le hacemos al mĆ”s pequeƱo de estos que se lo estamos haciendo a Ć©l. ¿Puede decir honestamente que usted desea que alguien le golpee? Yo no. Puedo decir honestamente que me gustarĆa amorosa corrección e instrucción si estuviera haciendo algo malo, pero ser golpeado no serĆa una parte de ella.
El ejemplo de JesĆŗs es que la persona con autoridad tiene una responsabilidad aĆŗn mayor para actuar en el amor que la persona bajo autoridad. Debemos demostrar el fruto del EspĆritu. Pero, ¿cómo es pegar a un niƱo compatible con la paz, la paciencia, la bondad y gentileza? La Biblia es muy especĆfica acerca de cómo debemos tratar con el pecado en los demĆ”s: nos enseƱa que en la corrección de aquellos que desobedecen a hacerlo con espĆritu de mansedumbre (GĆ”latas 6:1). Los padres son especĆficamente advirtidos a no provocar a sus hijos a la ira ni a exasperación para que no se desanimen (Ef. 6:4, Col. 3:21). Cuando las personas mĆ”s amadas en el mundo deliberadamente le hacen daƱo a su peque, es bastante desalentador,a pesar de cualquier motivo noble que ellos tengan.
La Biblia eƱsena claramente que los padres tienen la responsabilidad de disciplinar a sus hijos. Pero la disciplina y las nalgadas no son la misma cosa. La disciplina tiene que ver con la enseƱanza y hacer discĆpulos. Es difĆcil para los niƱos a centrarse en una lección de vida, sin embargo, si estĆ”n distraĆdos por la ira, el dolor, el miedo o la humillación y el resentimiento que se derivan de ser golpeado. Como profesores y maestros, nuestras clases de educación profesional y nuestros aƱos de experiencia con estudiantes de muchas edades nos han convencido de que la investigación es correcta en mostrar que la gente aprende mĆ”s eficazmente a travĆ©s del refuerzo positivo que del castigo (refuerzo negativo).
Otro punto importante es que la mayorĆa de nosotros aprende mejor por un ejemplo - es por eso que Pablo nos escribió a ser imitadores de Ć©l como hijos amados. Los niƱos son expertos en la imitación. Demasiados niƱos en nuestro paĆs estĆ”n aprendiendo que la manera de responder a un ofenso es herir a la otra persona.
Reconocemos que en otras relaciones de autoridad (empleador / empleado, oficial de policĆa y civiles, pastor / miembro de la iglesia, el esposo / esposa) que el castigo fĆsico no es apropiado, aun cuando la corrección es necesaria. Los niƱos son mĆ”s vulnerables, sin duda podemos encontrar mejores maneras de corregirlos, tambiĆ©n.
Cuando los cristianos enseƱan a los padres a pegar a sus hijos, la mayorĆa tiene una lista de reglas sobre cómo, cuĆ”ndo y con quĆ© debe hacerlo. No hay absolutamente ninguna base bĆblica para eso. Son esencialmente preferencias culturales. Siempre significa pegar a un niƱo con el fin de producir dolor y miedo. ¿Por quĆ© sentimos la necesidad de crear pautas como: sólo pegarle en las nalgas o en las piernas (Proverbios nunca habla de eso--dice en la espalda para los necios, pero no habla de los hijos), sólo el X nĆŗmero de veces, sólo con la mano (para saber si estĆ” usando demasiada fuerza), nunca con la mano (para no crear una asociación negativa con la mano del padre). Es darle en las nalgas mejor que la prĆ”ctica Waorani de abofetear a sus hijos en la cara con ortigas? ¿Por quĆ©, si no resulta en daƱo permanente? Si Dios no impone un lĆmite en el nĆŗmero de veces de golpear a un niƱo, entonces quiĆ©n puede decir que pegarle nueve veces es peor que dos? Muchos adviertan que es importante no sentirse enojado al darles una nalgada. AsĆ es por lo menos mĆ”s probabe evitar una pĆ©rdida total de control y evitar lesiones fĆsicas y graves. Sin embargo, ver a la persona a que Ud. ama mĆ”s que cualquier otro decidir con calma y deliberación hacerle daƱo es una experiencia escalofriante.
Yo dirĆa que la razón detrĆ”s de las normas que los cristianos crean es que nuestra conciencia nos estĆ” condenando. Estamos conscientes de que lastimar a los que son mĆ”s pequeƱos y mĆ”s dĆ©biles va en contra de la naturaleza de Cristo y sentimos la necesidad de justificar y minimizar lo que estamos haciendo en realidad.
Otra cuestión es que mientras el niƱo crece, las nalgadas cuestan mĆ”s fuerza y mĆ”s azotes para producir el mismo nivel de dolor y miedo. ¿A quĆ© punto empieza a cruzar la lĆnea al abuso? Por supuesto, la mayorĆa de los padres dejan de castigarlos fĆsicamente una vez que el niƱo comience a acercarse a ellos en tamaƱo y madurez. Estamos de acuerdo en que entonces es mĆ”s apropiado utilizar la admonición bĆblica: "Venid ahora, razonemos juntos ...". Si el niƱo tiene edad suficiente para entender, las nalgadas no son necesarias. Si el niƱo es demasiado joven para hablar del asunto con sus padres y tener suficiente dominio propio a controlar sus impulsos (segĆŗn las investigaciones cientĆficas, el cerebro no es suficiente maduro para hacer tales decisiones por muchos aƱos), entonces el niƱo es demasiado joven para comprender efectivamente lo que los padres estĆ”n tratando de enseƱar, y castigarlo es cruel y sin sentido.
La falsa dicotomĆa que siempre se sugiere es que si los padres no pegan a sus hijos, tampoco los disciplinan. Eso sugiere que los padres recurren a las nalgadas como su forma principal o Ćŗnica de la disciplina. No queremos decir que los padres sean permisivos y peresozos. La responsabilidad de los padres a disciplinar a sus hijos es grave, incluso temible. Al optar por no pegar, hemos adquirido un conocimiento mĆ”s profundo de los corazones de nuestros hijos. Se nos ha desafiado a lidiar con la ira y el orgullo, y buscar la sabidurĆa de Dios, su paciencia y amor. Esta manera proactiva de crianza es mĆ”s trabajo que simplemente reaccionar con una nalgada, pero ya las recompensas han sido grandes.
Hay muchas formas alternativas de disciplina que resultan en armonĆa y con renovada conexión entre el padre y el niƱo. EnseƱar a un niƱo a hacer el bien es mucho mĆ”s eficaz que castigarlo despuĆ©s por hacer el mal. Cuando nosotros como padres obedecemos a nuestra directiva para tratar a los demĆ”s como queremos ser tratados, nos da la abilidad de ver las cosas detrĆ”s de los ojos del niƱo y tratar con la raĆz del problema y no sólo la supresión de un comportamiento externo. Es asombroso ver como rompe un ciclo de irritabilidad y frustración cuando el padre elige a disciplinar a travĆ©s de la restauración de la relación. Muchos padres asumen que un "time out" es la opción por defecto si los padres no pegan a sus hijos. Sin embargo, a menudo lo que los niƱos necesitan es mĆ”s tiempo con los padres para volver a conectar, inspirar confianza y restaurar. Sin aƱadir mĆ”s a esta carta larga, si usted estĆ” interesado en otras maneras de disciplinar, estaremos encantados de explicar cómo manejar situaciones especĆficas o dirigirte a las fuentes que hemos encontrado beneficiosos.
El plan detrĆ”s de la redención es claro: Dios quiere volver a conectar con nosotros. Toda la historia de la ley muestra que sólo castigar el pecado no puede cambiar el corazón. Lo que cambia los corazones de nuestros hijos es la relación. La obediencia nace del amor y la confianza en lugar de un deseo egoĆsta de evitar el castigo. Si los niƱos obedecen simplemente por temor a ser azotado, su motivación no es justo, pero sólo centrado en sĆ mismo.
Como hijo de Dios, mi obediencia no se basa en el temor del castigo. No es motivado por miedo del infierno. Es porque amo a mi Padre celestial y he aprendido a confiar en Ʃl. Mis hijos estƔn aprendiendo a obedecer por las mismas razones. Si mis hijos hacen mal y se arrepienten, pero yo les doy una nalgada, parece muy inconsistente con la forma en que Dios ha perdonado mis errores. Tengo la responsabilidad de mostrar la misma gracia a mis hijos que he recibido. Es la bondad de Dios que nos lleva al arrepentimiento, no su ira.
Hemos optado por mirar esto desde una perspectiva cristiana, pero nos parece interesante que la investigación cientĆfica estĆ” abrumadoramente en contra de las nalgadas. La Academia Americana de PediatrĆa, al igual que muchas otras organizaciones profesionales relacionadas con niƱos y la salud, ha emitido una declaración contra el castigo corporal en la base de que no es tan eficaz como refuerzo positivo y que puede ser perjudicial tanto fĆsica como emocionalmente. De hecho, hay algunos indicios de que las nalgadas se asocian con el aumento de delincuentes y antisociales, mayor riesgo de abuso y maltrato conyugal, el aumento de riesgo de agresión infantil y la agresión de adultos, la disminución de la salud mental infantil y la disminución de la salud mental de adultos. Tenga en cuenta esto a la luz de la advertencia de JesĆŗs contra los que causan los mĆ”s pequeƱos a tropezar. Hay mĆ”s de 30 naciones, incluso Israel, que tienen leyes prohibiendo las nalgadas.
A veces es difĆcil discernir lo que la Biblia enseƱa sobre temas especĆficos. Usted utiliza a menudo la ilustración de Dios jugando a las escondidas con el fin de animarnos a buscarlo con todo nuestro corazón. Sobre el tema de las nalgadas, nos ha dado destellos de su corazón - la parĆ”bola del siervo despiadado (Mt 18,21-35), I Juan 4, Santiago 2:13. Ninguno de estos sugiere ignorar o excusar el pecado, pero todos nos enseƱan a ser humildes y amorosos mientras intentamos mostrar a los demĆ”s, independientemente de su edad, una mejor manera.
Para terminar, escribirmos esto por nuestro respeto para usted. Sabemos que usted es alguien que tiene el coraje de mirar mĆ”s allĆ” de las respuestas fĆ”ciles y superficiales, y la integridad de tener convicciones que no son populares. CrĆ©anos, en los cĆrculos cristianos, diciplinar sin nalgadas es equivalente a la herejĆa, pero es una causa muy digna. Nosotros los queremos mucho a usted y su familia y estamos agradecidos de que Dios nos ha puesto bajo su dirección espiritual. Que Dios bendiga a usted y su familia. Carlos y Dulce